Los judíos liberales no somos proselitistas, nuestro proceso es muy exigente, sin embargo cualquier persona podría completarlo siempre y cuando la decisión de abrazar el judaísmo se asuma con absoluta seriedad y mucho compromiso.
Aunque creemos que no es necesario ser judío para ser una persona justa, entendemos el profundo deseo de quienes buscan formar parte del pueblo de Israel. Por ello, abrimos nuestras puertas a quienes anhelan, con todo su corazón, convertirse en judíos por elección.
También creemos que por ética, las conversiones realizadas por un rabino debidamente ordenado en cualquier institución judía reconocida (ortodoxa, conservadora, reformista, reconstruccionista o humanista) deben ser plenamente reconocidas por el resto de las comunidades judías a nivel mundial. Desconocerlas constituye un acto de discriminación.
El judaísmo estima profundamente a los conversos. Así lo reflejan las Escrituras en múltiples pasajes donde Dios instruye: «No le maltratarás ni le oprimirás» (Éx. 22:20), «Amarás al extranjero» (Deut. 10:19) y «Conocéis el alma del extranjero» (Éx. 23:9).
El proceso es estrictamente individual y el tiempo requerido depende de cada caso, pudiendo durar uno o varios años. El contenido académico también se adapta a los conocimientos previos del candidato.
*Nuestro periodo de estudio varía entre uno y dos años, y se fundamenta en el libro "HaMadrij" del rabino Jacques Cukierkorn.
Ser aceptado como alumno por un rabino.
Cumplir con el periodo de estudio determinado por el rabino.*
Aprobar un examen final que evalúe los conocimientos y la actitud del candidato.
Comparecer ante un Beit Din (Tribunal Rabínico).
Realizar el Brit Milá o Hatafat Dam Brit (según corresponda).
Realizar la Mikvé o inmersión ritual en fuentes de agua naturales.
Firmar la Teudat Guerut.
Registrar una copia del certificado en un archivo central judío.