¿En qué creemos?
¿En qué creemos?
Una guía ética viva: Consideramos que la Torá es fruto del intelecto judío inspirado por la divinidad. Al haber sido escrita para la realidad social del antiguo Oriente, creemos firmemente en la necesidad de reinterpretarla y adaptarla a la vida moderna.
Tradición y modernidad: Rescatamos los valores perennes y universales de nuestra tradición, armonizando la ley rabínica (Halajá) con la realidad contemporánea. Por ello, celebramos las festividades con la duración prescrita en la Biblia (sin el "día extra" de la diáspora) y prescindimos de rituales antiguos que han perdido su vigencia ética, como la jalitzá.
La Era Mesiánica: Más que esperar a un personaje apocalíptico individual, abrazamos la visión universalista de los profetas: una Era Mesiánica de paz y justicia a la que la humanidad se acerca gradualmente mediante la aceptación de la voluntad de Dios.
La Sinagoga como centro: Afirmamos que la sinagoga ha reemplazado de forma permanente al antiguo Templo de Jerusalén. Por lo tanto, no realizamos distinciones de estatus entre los descendientes de los Cohanim (sacerdotes) y el resto del pueblo judío. Además, enriquecemos nuestro culto con el uso de instrumentos musicales.
Sinceridad en el culto: Creemos que no se debe decir con los labios lo que el corazón no siente. Nuestra liturgia conserva la esencia tradicional, pero ha sido revisada, adaptada y enriquecida para reflejar nuestras convicciones actuales. Para asegurar una conexión auténtica, nuestros servicios combinan el hebreo con el idioma local.
Autonomía informada: Valoramos la autonomía personal y la elección consciente. Las prácticas como el cuidado del Shabat (Shmirat Shabat) o las leyes dietéticas (afrirmamos el Kashrut ético) deben nacer de una decisión informada y sincera de cada individuo. La comunidad ofrece pautas y guías para conciliar la tradición con la vida diaria, sin imponer legislaciones innecesarias.
Espiritualidad y rectitud: Inspirados en los profetas, priorizamos una conducta recta y la construcción de una sociedad justa por encima de los rituales. Las observancias son herramientas valiosas para cultivar la santidad, pero no todas poseen el mismo peso ético.
Igualdad plena: Hombres y mujeres gozan de un estatus exactamente igual en la vida sinagogal. Las mujeres pueden liderar los servicios, ser ordenadas como rabinas y ocupar cualquier cargo de liderazgo.
Rituales igualitarios: En las bodas, tanto la novia como el novio participan activamente en la ceremonia. Asimismo, rechazamos el guet (divorcio tradicional unilateral), garantizando la equidad de derechos para ambas partes en la disolución matrimonial.
Equidad en la identidad: Reconocemos que los hijos reciben herencia genética y cultural de ambos progenitores. Por ello, no aplicamos la ley tradicional de la matrilinealidad estricta. Los hijos de matrimonios mixtos son recibidos con total igualdad, validando su identidad judía de acuerdo con su desarrollo, educación y crianza, sin importar si el vínculo viene del padre o de la madre.
Puertas abiertas: Creemos en un proceso de conversión accesible pero exigente, empático y libre de trabas innecesarias. Damos la bienvenida a toda persona que desee acercarse con sinceridad al judaísmo. No nos definimos por etiquetas ideológicas, sino por la aceptación del ser humano, abrazando la diversidad en orientación sexual, identidad de género o estado civil.
Respeto a la diversidad espiritual: Aunque estamos plenamente comprometidos con el judaísmo, reconocemos que la verdad última es misteriosa y diversa. Creemos que otras tradiciones buscan y encuentran lo divino de manera sincera por sus propias vías. Fomentamos el respeto y el diálogo constructivo para enriquecernos mutuamente y promover la paz social.
Directiva
Comunidad Brit Brajá de México, A.C.